Y empieza a pensar como una marca.
Dicho de otra manera: deja de pensar que estás vendiendo un producto y empieza a pensar que tienes una misión que cumplir.
Es curioso, pero los negocios que hacen este cambio de chip venden más.
Cuando envuelves tu negocio con unos valores de marca y los comunicas de la forma adecuada, la relación con tus clientes cambia de la noche a la mañana. Ya no es solo un intercambio comercial, es también un intercambio de emociones. Y eso es muy potente.

No hay que confundirse. Tener una marca es bastante más que tener un logotipo. Debes mirar hacia dentro para descubrir en qué eres diferente. Y también hacia fuera para saber en qué entorno te mueves.
Todo eso te ayudará a construir una marca que tus clientes no olvidarán fácilmente.
Si no haces un análisis serio ni sigues una estrategia clara, tu logotipo será como un cascarón vacío.
Tarde o temprano alguien mirará dentro de ese cascarón y descubrirá que no hay nada. Quizás tus clientes confíen en ti una vez o dos, pero te será muy difícil crear una relación duradera si no eres capaz de transmitir algo más.
Hace un tiempo ya viste cuáles son los principios básicos y las ventajas del branding. Ahora me gustaría ir a la parte más práctica para explicarte cómo construir tu marca.
Por supuesto, esto sirve tanto para pequeñas empresas como para profesionales freelance que quieren lanzar su propio negocio. Me atrevería a decir que para estos últimos es incluso más fácil, porque nadie te conoce mejor que tú.
Define tu misión
¿Por qué existe tu empresa? Esta pregunta parece sencilla de responder, pero en realidad tiene mucha miga. Responderla correctamente es una de las claves para crear una marca seductora.
Las marcas que conectan emocionalmente con sus clientes tienen muy claro cuál es su razón de ser. Es algo que va más allá del producto que venden.
Me gustaría que dedicases unos minutos a ver esta conferencia de Simon Sinek. Te aseguro que cambiará tu forma de entender las marcas.
¿Qué te ha parecido? Muy reveladora, ¿verdad? ;)
Encuentra tu lugar
Mira a tu alrededor. ¿Qué está haciendo tu competencia? ¿Qué valores están transmitiendo los demás?
Imagínate que tu empresa se dedica a organizar eventos. No he hecho ninguna investigación a fondo, pero seguramente tu competencia se moverá alrededor de valores como la experiencia, la creatividad, un servicio integral…
Unos harán más hincapié en la parte creativa, mientras que otros serán más racionales y se centrarán en su capacidad organizativa.
Si tienes claro dónde se sitúan los demás, te será más fácil encontrar un lugar que nadie está ocupando. Es lo que se conoce como posicionamiento.
Por supuesto, tu posicionamiento de marca tiene que ser coherente con tu misión como empresa y con tu propia personalidad. No puedes fingir ser algo que no eres.
Encontrar tu lugar no consiste solo en situarte en el mercado, sino también en la mente de tus clientes. Para hacerlo, debes conocer bien a las personas que te van a comprar. ¿Cómo son? ¿Qué necesitan? ¿Hacia dónde van sus tendencias de consumo?
Elige un buen naming
Empezamos a entrar en la parte “tangible” de tu marca. Hasta ahora hemos hablado de misiones y valores, pero en este punto hay que empezar a traducirlo en palabras.
Elegir un nombre es una de las partes más delicadas, porque ese nombre te va a acompañar durante muuuucho tiempo. Un posicionamiento puede evolucionar, un logotipo se puede actualizar… Pero cambiar un nombre significa prácticamente empezar desde cero.
Si te está costando encontrar un nombre para tu negocio, te puede interesar este post especial sobre naming, donde te explico técnicas y trucos creativos que te facilitarán mucho la búsqueda.
Define tu estilo visual
Hoy en día la comunicación es principalmente visual. Dejar la parte estética de tu marca a la improvisación no es precisamente una buena idea. Tener un universo propio te ayudará a comunicar mejor tus valores y te hará reconocible en cualquier contexto.
Da igual si es un banner, una infografía o un folleto. Todo tiene que tener un denominador común, así toda tu comunicación sumará en la misma dirección. No significa que todo tenga que ser igual, pero sí debe tener ese “algo” que te identifique como marca.
Si tu estilo cambia cada vez, al final tu comunicación se acaba convirtiendo en una mezcla extraña y no habrá por dónde cogerla.
Para definir tu estilo debes inspirarte, investigar y ver tantos diseños como puedas. Hacerte preguntas de este tipo te ayudará a tirar del hilo:
- ¿Utilizarás fotografías? ¿De qué tipo? ¿Qué peso tendrán visualmente?
- ¿Qué tipo de letra? ¿Clásica o moderna?
- ¿Qué gama cromática? ¿Colores pastel o colores intensos?
- ¿Un diseño recargado o minimalista?
Por ejemplo, esta imprenta online apuesta por una estética muy limpia, con una tipografía finita y moderna. En las fotografías siempre muestra sus productos sobre un fondo de color liso, para dar importancia a sus diseños.
Si te fijas, verás que muchas pequeñas marcas fallan estrepitosamente al definir su estilo visual. ¿Cuáles son los errores más comunes?
- Sus referencias no son buenas. Al crear tu lenguaje gráfico, es importante que te fijes en los mejores.
- No se mantienen fieles a su estilo y su comunicación se vuelve caótica.
- Son poco flexibles y todo se acaba pareciendo demasiado. Es decir, el punto anterior, pero llevado hasta el otro extremo.
- Su estilo es demasiado neutro. Lo que se conoce como “ni fu ni fa”.
Crea tu logotipo
El logotipo es otra de las partes tangibles de tu marca. Como ves, es solo la punta del iceberg. Debajo de ese logotipo hay mucho más: misión, posicionamiento, valores, personalidad…
Pero cuidado, la punta de ese iceberg tiene que estar bien diseñada. :)
Lo bueno es que ya no partes de una página en blanco. Durante el proceso de la creación de tu marca has visto muchas cosas: has observado a tu competencia, has visto buenos ejemplos de diseño, has definido tu estilo…
Seguro que ya tienes algo en mente, pero ten en cuenta estas recomendaciones:
- Asegúrate de que tu logotipo se ve bien en cualquier tamaño.
- Evita formas complejas y efectos (sombras, brillos, biseles…).
- Ten cuidado al combinar tipografías y no las deformes.
- Cuida los colores y sus significados.
En este punto del proceso es cuando tienes que decidir cuáles serán tus tipografías y colores corporativos.
Define tu tono de voz
El tono de voz es la manera que tienes de hablar con tus clientes. Una vez más (¡qué pesado soy!) tu tono de voz es una consecuencia de todo lo anterior.
Una buena manera de encontrarlo es utilizar adjetivos. Si tuvieses que definir tu marca, ¿qué tres adjetivos utilizarías?
Siguiendo con el ejemplo de la imprenta MOO, podríamos decir que su tono de voz es fresco, directo y simpático.
Tus valores como marca te darán muchas pistas sobre el vocabulario que debes utilizar: el nivel de formalidad, si el lenguaje es concreto o utiliza metáforas, si es agresivo o más bien cariñoso…
Las palabras dan para mucho. :)
Consejos finales
Mi consejo es que contactes con un profesional para que te ayude en todo el proceso. No solo en el logotipo. Como profesional sabrá encontrar las referencias estéticas adecuadas y crear un estilo único para tu negocio.
Además, te aportará una herramienta realmente útil: el manual de identidad corporativa. Un documento que recoge cómo usar el logotipo, las tipografías y los colores.
Por último, ten en cuenta también en qué situación estás. No es lo mismo crear una marca desde cero que hacer un reposicionamiento o un rediseño del logotipo. En este caso, es muy importante analizar cuál es tu punto de partida y qué aspectos de la marca quieres cambiar. Y con qué objetivo.
Bueno, yo ya he hablado mucho, ahora te toca a ti. Cuéntame, ¿qué pasos has seguido para crear tu marca?
Imagen: Snapwire Snaps

Precisamente el tema de la misión de una empresa es uno de los aspectos más difíciles de definir, puesto que hemos de ser capaces de poderlo hacer en solamente una frase y toda la organización debe girar en torno a esa misión. Si no es así, apaga y vámonos.
Me sorprende muchas webs de marketing digital donde te enseñan a medir y a medir y a medir y a medir… pero que poco hablan de lo qué medir, si esas medidas son las adecuadas a la misión de cada empresa… definir la misión es primordial en toda estratégica empresarial, y teniendo encaminada esa misión, cualquier cosa que se desarrolle a posteriori tendrá sentido.
Muy buen post!
Gracias Zahara!
Para los pequeños negocios es mucho más fácil ser coherentes con nuestra misión, porque al final la empresa somos nosotros.
Nuestra misión se traslada a todo lo que hacemos de manera natural. O al menos así debería ser.
Hola Samu, me gusta como escribes por eso te leo.
La idea de buscar el por qué de mis actos para conectar con la gente a la que de verdad le importa lo que hago, me motiva. El vídeo, la verdad, es bastante ilustrativo, pero sigue teniendo ese cinismo que siempre encuentro en las estrategias de marketing. ¿Apple quiere desafiar el statu quo? Me parece que no. No querían lo mismo Martin Luther King, que Steve Jobs (y no me refiero a lo evidente). No sé si me explico. Creo que siendo fieles a nuestra misión nos vamos a comunicar de corazón a corazón, y que el camino va a ser mucho más agradable, pero vender quizás no vendamos. Además de coherencia me da mí que hace falta mucha estrategia… Y una de las estrategias que utilizan las grandes empresas es mostrar la imagen de aquello que los demás deseamos ser. No lo que realmente son. Y fingir es tan cansado…
Hola Laura!
Yo creo que Steve Jobs al principio sí que tenía esa visión y era sincera. No se puede llegar donde ha llegado Apple fingiendo. Pero claro, las empresas crecen. Todo se hace menos controlable y hay cosas que se acaban diluyendo con el tiempo. Por eso para mí el hecho de ser pequeño siempre será una gran ventaja.
Usar la estrategia de ser lo que no eres para gustar a los demás es un error. Precisamente por lo que dices: es agotador.
¡Pero es que eso no es marketing! Quizás has estado observando en el lugar equivocado. ;)
Lo que sí hay que hacer es transmitir lo que eres de manera adecuada para que los demás lo entiendan, confíen en ti y, llegado el momento, quieran comprar tus productos. Eso implica que habrá mucha gente que simplemente no conectará contigo. La vida es así.
Todos queremos vender. El tema es cómo vendemos y qué líneas rojas no estamos dispuestos a cruzar para ganar unos cuantos euros.
Muchas gracias por tu comentario. Un debate muy interesante!