
Lo que te voy a contar, más que un hecho es una intuición. Más que una realidad, es una conclusión a la que he llegado después de observar a los demás y observarme a mí mismo.
Bueno, yo te cuento y luego tú me dices si estás de acuerdo.
Creo que tener una marca potente no solamente se proyecta hacia el exterior. También lo hace hacia el interior.
Todos tenemos bastante claro lo que nuestra marca puede significar para los demás:
- Si transmites los valores de marca que te identifican, atraes a los clientes adecuados.
- Si transmites calidad, el valor percibido de tus productos y servicios también aumenta.
- Si conectas emocionalmente con tus clientes, eres capaz de crear relaciones más duraderas y consigues que te recomienden.
Pero, ¿qué significa tu branding para ti mismo?
Sentirte orgulloso de tu propia marca te da confianza para salir ahí fuera y presumir de negocio. Puedes darle tu tarjeta a un nuevo contacto sabiendo que vas a causar una buena impresión. Puedes decirle a alguien que visite tu web con la tranquilidad de que su experiencia online va a ser impecable.
Y lo que sientes tú, también lo sienten los miembros de tu equipo y tus colaboradores. Cuando ellos se sienten orgullosos de participar en tu proyecto, también se convierten en evangelizadores de tu marca.
Digo yo que esa actitud personal y esa motivación extra solo pueden tener un impacto positivo en tu negocio.
Trabajar tu marca es como elegir el traje para una fiesta. Cuando uno se siente a gusto con lo que lleva puesto, se divierte más y sonríe más en las fotos. Puede poner su marca delante del espejo y decirse a sí mismo:
“Estoy cañón y me voy a comer el mundo.”

Totalmente de acuerdo, Samu.
Lo he experimentado primero como empleado y en las dos vertientes: siendo «evangelizador» porque mi empresa me hacía participe de un proyecto ilusionarte y bien construido y (en otra empresa) sintiendo la vergüenza de representar a una marca, por decirlo suavemente, con «pies de barro».
Ahora lo estoy percibiendo desde la óptica de mi propio proyecto en el que he conseguido varias cosas de las que comentas:
-conectar emocionalmente con algunos de mis clientesy sentir cómo se impregnaban de mi entusiasmo.
– dar mi tarjeta con orgullo profesional.
– recomendar mi web con la tranquilidad de que mi cliente tendrá una grata experiencia.
Hola José Antonio! Me alegra ver que no estoy solo. :)
Es increíble lo poderoso que puede ser para una empresa que su equipo crea en su filosofía. Y al revés, lo dañino que puede ser cuando uno se avergüenza del lugar donde trabaja.
Un saludo!