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La nueva máquina de escribir.

Escrito por Samu Parra — Consultor de marca, copywriter
y amante de la fina ironía. Recibe mis artículos por email →

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Cuando era pequeño, mi padre tenía en su despacho la típica máquina de escribir Olivetti.

Para escribir en esa máquina necesitabas tener las manos bien fuertes, porque las teclas eran como martillos. Y cuidado con equivocarte al teclear, ya que de lo contrario la chapuza estaba asegurada.

Me gustaría decirte que la Olivetti despertó en mí la pasión por escribir. Eso le daría un toque emotivo a esta historia, ya lo creo que sí, pero la verdad es que esto de la escritura llegó mucho después. De hecho, a mí escribir tampoco me gusta tanto. Lo que me gusta son las ideas.

Lo que sí debo confesar es que los ruidos que emitía esa Olivetti al darle al rodillo o al accionar la palanca son de esos que se te quedan tatuados en la memoria. Supongo que cuando eres niño las cosas que te impresionan se almacenan en un lugar más profundo.

Muchos años han pasado y muchas cosas han cambiado desde entonces.

Han cambiado tantas cosas que ahora hay «máquinas» que escriben solas. Das un par de indicaciones y son capaces de escribir un texto completo.

Adiós romanticismo. :)

La herramienta en cuestión se llama GPT-3 y hace virguerías. De hecho, han aparecido muchos negocios que la están utilizando para ofrecer servicios de redacción automática bajo demanda:

Las 3 hacen básicamente lo mismo: eliges el tipo de texto que quieres, introduces unos datos básicos y la herramienta genera el contenido. Alguna incluso te da varias propuestas.

De momento puedes crear cosas como anuncios para Google Ads, títulos o descripciones de producto. Pero aseguran que pronto se podrán generar artículos completos y hasta landing pages.

Y me lo creo.

Durante algún tiempo aún necesitaremos un editor humano que se dedique a pulir pequeños errores, pero a la larga alcanzará unos niveles de precisión brutales porque esta máquina no deja de aprender.

Si te soy sincero, este tema me provoca sentimientos encontrados.

Una parte de mí piensa que esto jamás podrá sustituir la creatividad y la intuición humana.

Sin embargo, también pienso que llegará un punto en que no seremos capaces de distinguir entre un texto humano y un texto máquina.

Otra cosa que tengo muy clara es que el copywriting automático y el copywriting humano convivirán, lo cual traerá algunos cambios.

Mis predicciones:

  • Habrá marcas que apuesten por el copywriting humano porque valorarán la creatividad del mismo modo que ahora valoran lo artesanal por encima de la producción en serie.
  • Habrá marcas que deseen crear contenidos a escala y apostarán por el copy automático.
  • Debido al punto anterior, el entorno online se llenará (aún más) de contenido muy similar. Más contenido y más estandarizado.
  • Se acentuará la necesidad de crear contenido realmente diferente (basado en visión personal, ideas creativas, historias…) para destacar.
  • La figura del editor y el supervisor de contenidos ganará protagonismo.
  • Servicios de redacción a 5 céntimos la palabra como los que se ofrecen en Fiverr poco a poco dejarán de tener sentido.
  • El profesional del copywriting basado en fórmulas tiene los días contados, porque el GPT-3 conoce todas las fórmulas del mundo.
  • Si te dedicas al diseño o al desarrollo, tampoco estás a salvo. Ya se está avanzando también en ese terreno.

Ya está.

Lo dejo aquí que a mi bola de cristal se le ha acabado la batería. :)

8 comentarios en «La nueva máquina de escribir.»

  1. Me parece muy necesario hablar de estos temas porque, aunque duela, hay que tener un ojo puesto en el posible futuro de las profesiones creativas. No será hoy ni mañana, pero va a ocurrir lo que dices…

    Y no podemos pensar románticamente que la IA no va a quitar puestos de trabajo en esas áreas, o que la creatividad es la «panacea laboral» frente a la automatización de procesos.

    También pienso que «si no puedes con ellos, únete a ellos». Habrá que aprender a trabajar CON la IA, no CONTRA ella. Le pese a quien le pese.

    No auguro muy buen futuro a quien prefiera tener los ojos vendados frente a los inevitables cambios que veremos.

    Responder
    • Hola Jesús! Tienes toda la razón en lo que dices. Además, hoy en día llamamos trabajos creativos a trabajos que en realidad no lo son mucho… Esos son los que van a sufrir de verdad.

      Saludos

      Responder
  2. No solo la creatividad. ¿De verdad crees que un texto creado por una máquina puede conectar y generar emociones auténticas?
    Quiero pensar que no, pero miedo me da.
    ¿No vamos, aún más, hacia una simplificación e infantilización?

    Creo que voy a hacer como con este virus asqueroso, mirar para otro lado y tratar de escribir y comunicar cada vez mejor.
    Un abrazo

    Responder
    • Hola Cristina! El tema es que no todo el mundo busca emocionar. Un texto informativo, por ejemplo, el GPT-3 te lo soluciona al instante. Luego hay una labor de edición donde puedes incluir matices y emoción si quieres, pero ya no has pagado a un redactor para hacer el grueso del trabajo.

      Abrazo

      Responder
  3. ¡Hola Samu!
    Gracias por introducir este tema. Me apasiona. En mi modesta opinión, para que la IA llegue a los niveles esbozados, por ejemplo, en la película JEXI, falta tiempo; pero no tanto. Estamos ante una IA aún primitiva. Si bien domina los aspectos ortográficos, gramaticales (elementos que la mayoría de los humanos no controlan bien) y en una multitud de idiomas simultáneos, aún existe un abismo semántico. La semántica lingüística, lógica y hasta la histórica se puede aventurar precariamente con la data y los algoritmos actuales. Sin embargo, queda mucho fuera porque cada individuo atribuye su propio significado a ciertas expresiones. El problema no sólo radica en que somos más 7.800 millones sino que cada individuo es distinto y variará su semántica en los siguientes minutos tal cual me está ocurriendo a mí al contestarte a ti Samu. A esto simplemente le llamo vida.

    Me parece una interesante conclusión porque por más espontaneidad que le queramos instilar a la IA hoy por hoy habría que depender de algoritmos basados en parámetros que aunque se generasen a partir de otro algoritmo de azar y el resultado apuntase a la semántica encontradas en las expresiones registradas (data) de un humano real para generar un patrón semántico singular, el resultado final se corresponde con instantes pasados. Estaremos en todo caso hablando de espontaneidad simulada y vida artificial. En eso no engaña el acrónimo IA. Es una seudo inteligencia carente de ideas. Comparto tu preferencia por las ideas por encima de las palabras.

    Dicho lo cual, si la IA la incorporamos como una herramienta de asistencia para, por ejemplo, cumplir con los protocolos del sistema, en digamos, escribir la política de privacidad de nuestro marketplace cumpliendo rigurosamente con la ley de los 50 países donde vendo mis productos, nos puede ser muy útil. Sin embargo, no deberíamos ser generalistas.

    Habrán diferentes IA’s con diferentes idearios políticos e ideológicos (diferente semántica, semántica cerrada) y como estamos hablando de un recurso muy costoso las IA’s más influyentes del sistema estarán alineadas con los “valores” de los más poderosos del planeta. No me vale el “openIA” porque las IA’s se comunicarán entre ellas todas están en la nube y necesariamente deben interactuar. Y como es lógico aparecerán organismos regulatorios que dictarán que pueden “pensar” y que decir o no decir las IA’s.

    Bueno Samu, también agradezco que me hayas motivado a escribir estas líneas. Es un disfrute interactuar con personas como tú.

    Responder
    • Hola Pedro! Efectivamente, parece que hay campos donde va a costar llegar a esa naturalidad humana, pero hay otros ámbitos en los que la inteligencia artificial ya está «ahí».

      Me parece muy interesante tu aportación acerca de los posibles sesgos de las AI. Al final, supongo que cualquier tecnología es un reflejo de su creador. :)

      Un saludo!

      Responder
  4. Tranquilidad! En el futuro habrá herramientas que escriban super bien, no lo dudo, pero jamás podrán introducir historias personales.

    Ninguna herramienta tendrá jamás un padre que tenía en su despacho una máquina Olivetti ;)

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Este soy yo.

Me llamo Samu Parra. Soy consultor de marca, copywriter y amante de la fina ironía. Ayudo a marcas como la tuya a jugar con ventaja.

Empecé a vivir de la creatividad en el año 2001 y no he parado desde entonces.

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samu parra

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