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No hay grandes resultados sin grandes decisiones.

Escrito por Samu Parra — Consultor de marca, copywriter
y amante de la fina ironía. Recibe mis artículos por email →

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A veces pienso que la obsesión por optimizar nos hace perder oportunidades.

Hace poco leía un artículo donde el autor hacía un test A/B cambiando el título de una landing page para ver qué versión convertía más.

Después hacía lo mismo con el color del botón.

Y así con diferentes elementos del diseño y el contenido de la página.

Claro, si nos ponemos a optimizar, podemos optimizar hasta el infinito para ir rascando un pequeño porcentaje con cada experimento.

Pero, ¿hasta qué punto vale la pena?

A mí me gusta optimizar, pero seguramente mucho menos que a la mayoría.

Llega un momento que no me sale a cuenta invertir tiempo en hacer cosas para conseguir una mejora del 1%.

Porque seamos sinceros, al final este tipo de tests te aportan resultados bastante limitados.

Si consigues una mejora del 20% haciendo un test A/B es que realmente partías de un nivel muy bajo.

Haciendo las cosas medianamente bien desde el principio, no verás mejoras muy drásticas haciendo pequeños cambios.

Además, cada vez te costará más mejorar esos porcentajes.

Mi reflexión es la siguiente…

Si has implementado una estrategia y después de un par de ajustes aquí y allá ves que te has estancado, tienes dos opciones:

  1. Seguir haciendo pruebas, corriendo el riesgo de sobreoptimizar y perder naturalidad.
  2. Tomar una decisión que realmente te ayude a dar un salto significativo.

Pongamos que tienes un producto o servicio que supone el 20% del total de tu facturación y tu objetivo es que acabe suponiendo el 35% de ese total.

Siguiendo con la lógica anterior, tendrías dos opciones:

La primera sería empezar a optimizar cosas como la página de ventas de ese producto/servicio, los emails que envías a los clientes potenciales, tus presentaciones, etc.

La segunda opción sería crear una versión premium de ese producto/servicio, de manera que con menos ventas aumentaría tu facturación. También podrías llegar a un acuerdo de colaboración con otro negocio para abrir un nuevo canal de captación de clientes.

¿Ves la diferencia?

Tomando el segundo camino, los resultados que puedes obtener son mucho mayores y el esfuerzo no tiene por qué ser mucho mayor.

Grandes decisiones que puedes tomar

Si tienes un objetivo ambicioso, no te limites a buscar las pequeñas mejoras. Piensa también en estrategias que supongan un gran cambio.

Por ejemplo:

  • Crear un nuevo producto
  • Acceder a un nuevo mercado
  • Cambiar la fuente de tráfico
  • Hacer un rebranding
  • Asociarte con otros negocios

En mi sesión estratégica tienes muchas más ideas ordenadas según el tipo de objetivo.

Que no se me entienda mal.

Optimizar está genial, sobre todo en un primer momento, cuando acabas de implementar una estrategia/campaña y no funciona como debería o simplemente quieres pulir aspectos clave.

Pero si quieres hacer algo que realmente tenga un impacto sobre tu negocio, quizás deberías dedicar parte de ese tiempo a tomar grandes decisiones.

Así lo veo yo, pero podría estar equivocado. :)

8 comentarios en “No hay grandes resultados sin grandes decisiones.

  1. Pues no creo que andes muy lejos de la realidad aunque no lo digo por experiencia propia. Tiene lógica. Podemos caer en el perfeccionismo y perdernos en un campo de infinitas posibilidades. Creo que los tests tienen una parte lúdica y es posible que «enganchen» de alguna manera.
    Buena reflexión como siempre Samu.

  2. Muy claro y contundente: seguramente lo de optimizar esté muy bien. No lo sé, porque no me gusta nada optimizar. Soy perfeccionista, pero también me gusta ser activa. Así que cuando hago algo intento que esté lo mejor posible (sin perder un tiempo infinito) desde el principio.

    Si algo no me enamora no lo pongo en marcha, no me «sale de dentro». Así que lo de optimizar… ¿quién ve defectos en su amor?

    En fin, en resumen, que estoy de acuerdo contigo: lo de optimizar está bien, pero no es algo que me guste excesivamente en mi caso. Eso sí, respeto al máximo a todos los optimizadores, admiro que sean capaces de hacer esas cosas!

    • Hola María!

      Yo también soy un poco así: prefiero dedicarle un poco más de tiempo al principio, así luego solo hay que optimizar algunos flecos y puedo pasar al siguiente proyecto rápidamente. También es cierto que no siempre sale bien y tengo que replantear mi idea inicial. Pero bueno, ese ya es otro tema… jejeje

      Un abrazo

  3. Pienso que una clave está en la palabra «optimizar» si pasaste hace rato la línea de costo/beneficio y estas ejecutando sólo modificaciones menores usando muchos recursos (básicamente tiempo), entonces ya no estás optimizando. Por otra parte pienso que es válido y necesario preocuparse de la correcta implementación de las estrategias.

      • Pues claro, eso demuestra la importancia de educar y se agradecen los contenidos que son un aporte real, con trabajo real de fondo – como el tuyo – entre tanta receta «facilista» y que desgraciadamente logra captar una audiencia ávida de milagros y no de trabajo duro para lograr los objetivos.
        Se podría publicar una demostración matemática de funciones de optimización (que las hay) pero seguro no tendría ningún efecto en la conducta de los optimizadores eternos. ;-)

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Este soy yo.

Me llamo Samu Parra. Soy consultor de marca, copywriter y amante de la fina ironía. Ayudo a marcas como la tuya a jugar con ventaja.

Empecé a vivir de la creatividad en el año 2001 y no he parado desde entonces.

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samu parra

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