Imagino que has tenido esta sensación más de vez.
Me refiero a esa sensación de que nada de lo que haces funciona.
Aquellas estrategias que parecen funcionarle a todo el mundo a ti no te dan resultado.
“¿Email marketing? Nadie abre mis emails. Tenía 10 suscriptores y se han dado de baja 12.”
“¿Facebook Ads? Me he gastado una pasta y solo me ha comprado mi madre.”
“¿Embudo de ventas? Lo mío más que un embudo parece un colador…”
Y así con todo.
Si te paras a pensar, es bastante improbable que todo se te dé mal. Aunque solo fuese por una cuestión de probabilidad, alguna de las 500 cosas que pruebas debería funcionarte.
Vamos, digo yo…
Volver al origen
Una de las primeras lecciones que aprendí cuando empecé a trabajar como copywriter hace más de 15 años es que si llevas mucho tiempo peleándote con un texto, lo mejor es empezar de nuevo.
Borra lo que has escrito. Revisa el briefing. Vuelve a analizar el producto con una mirada fresca. Y empieza otra vez.
Es mejor eso que perder tiempo y energía creativa poniendo un parche detrás de otro.
De la misma manera, cuando parece que tu marketing no funciona hagas lo que hagas, el problema suele estar en los cimientos.
Vale la pena detenerse un momento, volver al origen y trabajar tu marca de una manera más consciente. Puedes empezar preguntándote lo siguiente:
“¿Por qué hago lo que hago?”
“¿Cómo quiero que me perciban mis clientes potenciales?”
“¿Por qué deberían elegirme a mí antes que a otro?”
Parecen preguntas sencillas
Estas preguntas parecen sencillas pero en realidad tienen mala leche. Sobre todo si tenemos en cuenta que nuestra marca no puede quedarse en tierra de nadie.
Debemos ser osados en nuestro planteamiento si queremos causar algún tipo de impacto en el mercado.
Además, responder estas preguntas requiere conocerse a uno mismo, conocer a nuestro público objetivo y saber qué hueco del mercado debemos ocupar.
La clave para definir los fundamentos de una marca es hacer un triple análisis. En mis proyectos de consultoría y en el curso de branding sigo precisamente este método:
- Primero realizamos un análisis de la competencia para ver dónde de sitúa (o quiere situarse) cada uno.
- Después, analizamos a nuestro público objetivo en busca de pistas que nos indiquen qué relación tiene con nuestro producto o servicio.
- Por último, hay que hacer un análisis interno para detectar fortalezas que podamos aprovechar. Este análisis debe incluir también nuestros productos/servicios, ya que estos pueden ser en sí mismos la base de nuestro discurso de marca.
Esto tiene que darte la información necesaria para encontrar tu posicionamiento de marca. Ese 0,1% que marcará la diferencia.
A partir de ahí puedes empezar a crear o rediseñar tu identidad visual. Nunca antes.
La gracia de plantear tu marca de manera estratégica es que luego es más fácil tomar decisiones de marketing y lanzar mensajes relevantes para tus clientes potenciales.
Quizás a partir de ahora todo empiece a funcionar un poco mejor.

Gracias Samu, por otra entrada de martes!! Seguiremos trabajando en ese 0,1%!
Dale caña! :D
Hay que tener mucho temple para que cuando nada sale te pares a interrogarte.
Pero a veces no hay otro remedio. Poniendo parches no lo arreglas, a veces es mejor pararse y cambiar de bicicleta.
Saudos
Qué importante es hacerse las preguntas correctas!
Un saludo, Jose!
Cada vez me encuentro más perdida.Gracias por todo lo que me envias.
Gracias Laura!
Muchas veces me ha pasado esa situacion y por obstinado me empeño en no salir de ese laberinto.Sin embargo,ahora que tocas ese tema,en las ocasiones que volvi a empezar las cosas salieron mejor.Gracias Samu por compartir esas vivencias.Saludos.
Gracias por tu comentario, Omar! Empezar de nuevo cuando te sientes atascado es una buena manera de volver a encontrar el camino. :)
Bueno, ahora tengo más claro el panorama
Me alegro!
Muchas gracias Samu por compartir tus consejos.
Me son de gran ayuda :)
Gracias Nerea!
Samu. Como cada semana, impecable con tus consejos. Siempre bienvenidos… Cuanta razón tienes!
Muchas gracias Claudia!
Samu… Sos breve, conciso, útil.
Tus textos tienen mucha tensión humorística, y son bellos.
No te comento mucho pero te sigo siempre. ;)
Saludos genio
Muchas gracias, Rocío!