
Si lo piensas bien, los clientes andan bastante perdidos.
Cuando buscan un producto o un servicio, siempre existen un montón de opciones. Cada marca quiere venderle lo suyo y le cuesta diferenciar lo bueno de lo malo.
Le resulta difícil saber en quién puede confiar, porque ya han intentado venderle la moto muchas veces.
De manera inconsciente, están atentos a las señales que confirmen que eres la marca o la persona adecuada.
Cuando el cliente no está buscando una solución activamente, ocurre tres cuartas partes de lo mismo.
Si te descubre en Instagram o a través de tu blog, solo estará abierto a empezar una relación si se siente cómodo y ve en ti cosas que reafirmen sus convicciones.
Estas señales pueden ser muy obvias. Por ejemplo, el estilo visual de tu marca en sí mismo es una señal que indica a tus clientes si estáis en la misma onda.
Pero también hay pequeños detalles que dicen mucho de una marca y de las personas que hay detrás.
Cosas aparentemente sin importancia como mencionar una serie de Netflix en uno de tus posts o hacer referencia a tu adicción al queso (ejem…) puede ser más poderoso que cualquier técnica “infalible” de persuasión.
Te voy a contar algo curioso.
¿Te has fijado que me defino a mí mismo como amante de la fina ironía? Parece una simple expresión, pero ni te imaginas la cantidad de personas que han mencionado esas 5 palabras cuando han contactado conmigo.
No fue algo premeditado ni una táctica para aumentar las conversiones. Ojalá fuese así de listo. Simplemente es una manera de expresar una parte de mi personalidad.
Moraleja: usa tus contenidos y tu copy para enviar señales a tus clientes. Nunca sabes cuál de ellas podría marcar la diferencia.

A mí me ganaste con esta frase:
«Esta edición está pensada para aquellos que desean poner en práctica todo lo que explico en el manual y quieren ahorrarse el mal trago de ver mi cara por Skype».
Con lo de ahorrarse el mal trago de ver tu cara, te saliste!! buenísimo!! jajaj
Nunca había visto un beneficio tan original en un producto! ;)
;D
Hola Samu,
Soy José, el marido de Ana Belén. La suscripción a tu blog está a nombre de ella pero soy yo quien te sigue. En fin…
Sólo quería anotar en este acertado post que lo que me inclinó a seguirte fue que tu compromiso era responder a todos los comentarios y correos que recibieras. Para mí eso es muy importante porque me aplico esa misma receta. Es una seña de honestidad y educación.
Un abrazo
José
Hola José! Muchas gracias por tu comentario! Y qué alegría verte de nuevo por aquí. :D
Hola Samu,
Solo para que sepas que este post…lo leo a cada rato…como una especie de terapia (y algunos otros también) :-)
Saludos
Gracias, Gerda! :D